El Diario de la Princesa

¿Hay alguna chica que no haya soñado una vez en su vida en convertirse en una princesa de verdad? Pero ¿qué pasa si este sueño se hace un día realidad, sólo que con la persona equivocada?

"Si soy una princesa con harapos, también puedo serlo
por dentro. Resultaría fácil ser una princesa con
vestidos dorados, pero tiene mucho más mérito
serlo en todo momento sin que nadie lo sepa"




viernes, 13 de enero de 2012

Viernes, 13 Enero 2012


Dios tiene un plan para ti. Como parte de ese plan, viniste a la tierra a recibir un cuerpo y obtener conocimiento y experiencias que te ayudarán a ser más como Él. Él te conoce, te entiende y puede ayudarte a pasar por las pruebas con Su amor y guía. Él desea que elijas lo bueno en vez de lo malo y que andes mediante la fe en Jesucristo. Elijas lo que elijas, ya sea bueno o malo, elijes también las consecuencias de tus elecciones, a sabiendas o no. Sin embargo, sin importar lo que suceda, eres un hijo de Dios y Él te ama. La felicidad duradera viene cuando eliges hacer lo que Dios desea que hagas.
Antes de empezar tu vida en la tierra, viviste con tu Padre Celestial como uno de Sus hijos espirituales. Aunque fue una experiencia de gran gozo, Dios sabía que no podías seguir progresando a menos que te alejaras de Él por un tiempo. Te permitió venir a la para conseguir un cuerpo físico y tener experiencias que te ayudarían a aprender y crecer, cumpliendo así el propósito del plan de salvación: ayudarte a ser más como tu Padre Celestial. Entender esta perspectiva eterna te ayudará a encontrar la felicidad, aún en medio de las pruebas y los desafíos.
Tu propósito al salir de la presencia del Padre Celestial para venir a la tierra incluye obtener un cuerpo físico, adquirir experiencia y aprender a elegir correctamente. Sabiendo que pecaríamos en la vida terrenal, tu Padre Celestial proveyó un Salvador, Jesucristo, que sufrió voluntariamente por tus pecados, por tus dolores, por tus enfermedades y por tus pesares. Su sacrificio hace posible el perdón para todos los que siguen las enseñanzas de Su Evangelio mediante el arrepentimiento, y así vuelvan a vivir con Dios.
El Padre Celestial espera que todos Sus hijos vuelvan a vivir con Él mediante el plan que proveyó y la gracia del Salvador. Así como las más dulces alegrías de la vida pueden venir de las relaciones familiares, la pérdida de un amado miembro de la familia puede ser una fuente de intenso dolor. La muerte no debe ser el final de las relaciones con tus seres queridos. Los miembros de la familia que aceptan la expiación de Jesucristo y siguen Su ejemplo pueden estar juntos para siempre mediante el sellamiento sagrado efectuado en los santos templos de Dios.
El plan de salvación y felicidad de Dios te ayudará a entender el propósito de la vida y tu relación con Él. Este plan, que se centra en Jesucristo, enseña de donde viniste, el propósito de la vida y lo que sucede al morir. Conocemos más sobre el plan de salvación debido a la restauración del evangelio de Jesucristo mediante el profeta José Smith. Puedes saber por ti mismo que esto es verdadero al
- Orar con sinceridad al Padre Celestial.
- Estudiar las Escrituras.
- Seguir los mandamientos de Dios para que puedas sentir la influencia del Espíritu Santo.

                                                                                                                                                                  

La preparación espiritual sacará a luz sus recursos internos. La oración tiene poder. Las Escrituras tienen poder. Aprendemos a caminar hacia adelante con fe y a ser más plenamente obedientes. El prepararse dignamente para la Santa Cena y el tomarla cada semana nos renueva y nos protege. Recibimos el invalorable don del Espíritu Santo; este don celestial es real, y es absolutamente esencial para mantenernos a salvo.

El Señor Jesucristo es el centro de todo lo que pensamos y hacemos. Su vida es nuestro ejemplo. Es por Él que viviremos de nuevo; es por el poder de Su expiación que podremos estar limpios en la presencia de nuestro Padre. Aprendemos a amar a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo con todo el corazón, alma, mente y fuerza. Me gusta esta declaración: “El que ama al Señor con todo su corazón no ama ninguna otra cosa tanto como a Él, y todo lo que ama es en referencia a Él”7. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Hay muchas personas buenas en la tierra; hay muchas personas despojadas de egoísmo. Hay otros que creen en Cristo igual que nosotros. No sólo nosotros oramos a nuestro Padre Celestial y recibimos respuestas, nuestro Padre ama a todos Sus hijos. Pero nunca debemos olvidar que sólo en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos se encuentra el sacerdocio de Dios. Sólo aquí está el profeta del Señor; sólo aquí está el sagrado poder para sellar que permite que las familias sean familias por la eternidad.
El Señor ha dicho: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:39). Permítanme leer Mateo 25, teniendo en mente nuestro rol como capitanes espirituales, agregando la palabra espiritual:

“Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

“Porque tuve hambre [espiritual], y me disteis de comer; tuve sed [espiritual], y me disteis de beber; fui forastero [espiritual], y me recogisteis…

“Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento [espiritualmente] y te sustentamos?, ¿o sediento [espiritualmente] y te dimos de beber?

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:34–35, 37, 40).

¿A quién deben llevar con ustedes? En primer lugar, todos los que tengan la oportunidad, deben casarse y llevar a su cónyuge y a su familia. Esa es su primera responsabilidad. La familia es la organización del cielo.

Al volcar nuestra atención hacia los demás, primero a nuestro cónyuge, luego a nuestra familia y después a los demás, levantándolos espiritualmente y ayudándoles a permanecer firmes y estables, estamos salvando generaciones y cumpliendo nuestro destino eterno.

En la Conferencia General de octubre, el presidente Monson dijo: “Creo que el Salvador nos está diciendo que a menos que nos perdamos en dar servicio a los demás, nuestra propia vida tiene poco propósito. Aquellos que viven únicamente para sí mismos al final se marchitan y, en sentido figurado, pierden la vida, mientras que aquellos que se pierden a sí mismos en prestar servicio a los demás progresan y florecen… y en efecto salvan su vida”

Su destino espiritual tendrá obstáculos, demoras y fallas en el equipo. Habrá errores y quizá se pregunten si lo van a lograr. ¡No se desanimen! También tendrán momentos de esperanza y de fe a medida que se abran puertas y se superen obstáculos. Continúen, persistan y, sobre todo, crean en Cristo y aprendan a seguirlo a Él y a Sus profetas. Perseveren, como dice Nefi, con “un fulgor perfecto de esperanza”(2 Nefi 31:20). Conforme lo hagan, les prometo, un día escucharán su nombre. Lo lograrán.

Nuestro Padre Celestial vive. Somos Sus hijos e hijas. Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Él restauró Su evangelio por medio del profeta José Smith. El presidente Monson es Su profeta en la actualidad. Es mi oración que todas las bendiciones del cielo que están reservadas para ustedes sean suyas a medida que se preparen para su destino eterno. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Prepararse para su destino eterno
Élder Neil L. Andersen
Del Quórum de los Doce Apóstoles

                                                                                                                                                                   




No hay comentarios:

Publicar un comentario